FARC proponen comité para verificar usurpaciones

LA HABANA (AP) — Las FARC informaron al gobierno colombiano que están dispuestas a conformar una comisión que estudie los supuestos despojos de tierras que se le atribuyen, pero que también debe incluir los perpetrados por el Ejército y el paramilitarismo.

Los rebeldes exhortaron en una misiva al presidente Juan Manuel Santos a salvar el proceso de diálogo, que aseguran está amenazado de empantanarse.

“Eso de que las FARC hemos arrebatado no sé cuántas hectáreas… así como toda la cantaleta con relación a que estamos obligados a darle cara a las víctimas del conflicto, como si alguna vez hubiéramos manifestado nuestra negativa a hacerlo, podemos solucionarlo de un modo sencillo y práctico”, expresó el máximo líder de la organización en una carta leída por los negociadores rebeldes reunidos en La Habana.

“Conformemos una comisión de alto nivel” para que “se encargue de visitar y verificar la situación real de los predios que se dicen arrebatados”, propuso la misiva firmada por el comandante Timoleón Jiménez, también conocido como “Timochenko” y cuyo nombre legal es Rodrigo Londoño .

La misiva fue leída por el dirigente guerrillero Andrés París –un alias para Jesús Emilio Carvajalino–, uno de los representantes de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) a la mesa de diálogo con delegados del gobierno.

“Pero que se convoquen también las víctimas del Estado, los desterrados por el Ejército y los grupos paramilitares. Y se aclare también lo mismo. Y cada quién responda”, agregó.

El gobierno colombiano y las FARC adelantan conversaciones desde octubre del 2012.

Primero la mesa quedó instalada en Oslo, Noruega y luego las delegaciones se trasladaron a Cuba. Ambas naciones son auspiciantes del proceso de paz.

Las partes buscan desactivar el conflicto armado de cinco décadas en base a un pre-acuerdo o agenda acordada a mediados en 2012 de seis puntos entre ellos la problemática de la tierra –sobre el tapete actualmente–, el combate a las drogas ilícitas, el resarcimiento a las víctimas y la reinserción de los rebeldes, entre otros.

La misiva de “Timochenko” es una reacción a la entrega de títulos de propiedad sobre la tierra realizadas esta semana por Santos a campesinos en San Vicente del Caguán, la zona donde se desarrolló un intento negociador fallido hace más de una década.

Las FARC lamentaron que en el acto de San Vicente del Caguán no hubiera una mención de Santos al proceso de paz que se lleva adelante ahora en Cuba y en cambio se continuara en lo que opinó es una retórica en contra de los comandantes rebeldes y guerrerista como salida al conflicto y que tal actitud es la que amenaza con empantanar el proceso.

Timochenko, de 54 años, también dijo que “si bien es cierto que en la mesa se han adelantado importantes avances de acuerdos, las actitudes oficiales (como las declaraciones de Santos en San Vicente) que con los pretextos mencionados se repiten, amenazan con hundirlo en un pantano. Saquémoslo de ahí, ya, Santos. La tan estrecha y calculada concepción del proceso apunta a ahogarlo. Salvémoslo”.

La carta del jefe rebelde se conoce días después que uno de sus delegados en la mesa de negociaciones, Rodrigo Granda, dijera que las discusiones avanzan a “ritmo de tren bala” y “por buen camino”, pero como hasta ahora ninguno de los dos lados ha dado detalles sobre en qué temas han avanzado exactamente, en Colombia hay un ambiente de incertidumbre sobre lo que realmente sucede al interior de la mesa.

El pronunciamiento de Timochenko surge también luego de que Santos anunciará en el acto de San Vicente del Caguán, una localidad del sur colombiano y consideraba como antiguo bastión de la guerrilla, que ya comenzaron el proceso de retirar la propiedad de al menos 130.000 hectáreas de aquella región y que según el presidente están a nombre de testaferros de Víctor Julio Suárez, alias Jorge Briceño o Mono Jojoy, jefe militar de las FARC, y quien fue abatido en septiembre del 2010. Santos también dijo que en breve viajaría a una zona del noroeste del país donde paramilitares despojaron a campesinos de tierras.

El tema de la tierra, el primer punto de la agenda de negociaciones, es tradicionalmente descrito como una de las causas del conflicto. Según grupos de derechos humanos y el gobierno, las cifras sobre cuánta tierra fue despojada y abandona en las últimas décadas por acción de grupos armados ilegales como paramilitares, narcos y guerrillas oscilan entre cuatro, seis y hasta 10 millones de hectáreas en Colombia, un país de 114 millones de hectáreas.

En Bogotá, el ministro del Interior Fernando Carrillo fue el primero en replicar a la carta del comandante insurgente y dijo a reporteros que quien empantanaba los diálogos eran las FARC por seguir ejecutando acciones como secuestro y ataques. “Yo creo que sólo está en manos de ellos desempantanar este proceso. Que dejen de secuestrar y que dejen de atentar contra los colombianos”, dijo Carrillo.

“Yo creo que ese es el propósito, ellos desempantanan el proceso es actuando de conformidad con la voluntad de paz y no siguiendo minando la confianza de los colombianos” en los diálogos, que son el cuarto intento desde los años 80 de negociar el fin del conflicto.

Analistas colombianos consultados telefónicamente por la AP indicaron que el comunicado era un peldaño más en una escalada de declaraciones por parte de ambos bandos, mientras otros llamaron tanto al gobierno como a la insurgencia a moderar su lenguaje.

El jefe rebelde también destacó que ha habido “importantes avances de acuerdos”, pero el director de la Fundación Seguridad y Democracia, Alfredo Rangel, que estudia el conflicto armado, destacó que en el país nadie sabe cuáles son esos acuerdos ni en qué temas. La afirmación de Timochenko “lleva a preguntarnos: ¿cuáles son los acuerdos que se han avanzado en la mesa? Ahí hay una total falta de transparencia con el país, ¿cuáles son los acuerdos que no han sido revelados al país?”, dijo Rangel.

“Creo que el fracaso de los diálogos de La Habana está cantado desde el comienzo porque se están repitiendo los errores del pasado (en alusión a procesos de paz anteriores) y tal como en el pasado empezamos a presenciar una escalada de recriminaciones mutuas” entre las partes, añadió Rangel.

Pero el activista de derechos humanos y representante a la Cámara, Iván Cepeda, del izquierdista partido Polo Democrático Alternativo, consideró que tales posturas de una y otra parte son normales en una negociación tan compleja.

“No considero que esto sea una crisis, ni una situación de empantanamiento…llamo al gobierno a moderar su lenguaje y también a las FARC”, dijo Cepeda al destacar que la propuesta de la comisión sobre tierras podía ser discutida y llegar a un entendimiento para así avanzar a otros temas de la agenda.

Creadas en la década de los 60, las FARC son la guerrilla más antigua en activo en el continente con un estimado de 9.000 miembros en armas.

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La corresponsal Vivian Sequera en Bogotá colaboró con este despacho

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La corresponsal Andrea Rodríguez esta en Twitter como www.twitter.com/ARodriguezAP

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